El pasado viernes 9 de septiembre, en la S.I. Catedral de Valencia fue la toma de posesión de los nuevos canónigos: Fernando e. Ramón, Benjamín Martínez, José máximo Lledó y Juan José Garrido. Nombrados por el Emmo y Rvdmo D. Antonio Cañizares, Cardenal, Arzobispo de Valencia.
El Sr. Cardenal delegó al M.I. Sr. D. Juan Damián Gandía para que tomara posesión en nombre del M.I. Sr. José Máximo Lledó ausente por motivos de salud.
D. Juan Damián Gandía en el acto dijo el siguiente discurso en lugar de su representado:

“Sr. Cardenal-Arzobispo, ilustrísimo Sr., Familiares de José Máximo presentes, hermanos y hermanas todos:
Cumpliendo el encargo que me encomendaron el Sr. Cardenal y D. José Máximo, ahora dirijo estas palabras que me / nos hubiera gustado fuera el mismo José Máximo el que las pronunciara.
Cuando el lunes me llamó el Sr. Vicario General comunicándome que ustedes habían decidido fuera yo el procurador que representase a D. José Máximo en este acto de Toma de Posesión, sentí temor, temblor y una gran alegría. Temor y temblor porque tal como dijo Juan Bautista de Jesús: “no merezco ni desatar la correa de sus sandalias”. Y digo bien, porque hacer de representante de José Máximo es hacerlo de un “hombre de Dios” y de “un hombre de Iglesia”, al que yo, sinceramente, no llego a alcanzar en su altura y no me refiero a la física.
“Hombre de Dios” contemplativo del misterio de Dios y forjado en el espíritu de Santo Tomás de Villanueva, que vive en toda su existencia.
Hombre de Iglesia fiel a los Obispos, forjador de almas sacerdotales en el Colegio de la Presentación. Hombre que acompaña a tantos sacerdotes, los sostiene y ayuda. Hombre de Iglesia en la acción caritativa a ejemplo de Santo Tomás de Villanueva, que se muestra en tantas y tantas acciones que ha emprendido (como la creación valenciana de ayuda a los presos), o de le han encargado (entre las que destaco la presidencia de Maides y su etapa como delegado diocesano de Caritas).
El c. 508 §2 dice que “el Obispo debe conferir las canonjías tan sólo a sacerdotes que, destacando por su doctrina e integridad de vida, hayan desempeñado meritoriamente su ministerio”. Gracias Sr. Cardenal porque usted ha provisto a este “colegio” de cuatro hermanos capitulares de los que este Colegio se puede sentir orgulloso. Gracias también, de parte de José Máximo, por haberle honrado con este reconocimiento como Canónigo de honor y por la amistad y confianza con la que usted siempre le ha distinguido. Tenga por seguro que este Cabildo le encomendará en sus oraciones para que cuanto antes pueda estar en el puesto que, ahora, inmerecidamente estoy ocupando yo en su lugar.”